De inicio, la cita tuvo unos protagonistas bien distintos. Aleix Espargaró (Aprilia) salió como un tiró nada más apagarse el semáforo desde la segunda línea de la formación de salida y en un bonito interior en la apurada de frenada de final de recta se coló a Mika Kallio (KTM).
Con el joven español como líder transcurrieron los dos primeros giros, en los que el finlandés no aguantó demasiado ante la presión tanto de Simoncelli como de otro español, Julián Simón (KTM), quien estuvo muy agresivo y eficaz mientras su moto se lo permitió.
Tras dos primeras vueltas en las que Aleix Espargaró marcó el ritmo, por detrás de él se fueron colocando los aspirantes al podio y al campeonato, ya que Álvaro Bautista, que estaba en la primera línea con el segundo mejor tiempo no salió bien y tras concluir el primer giro era séptimo.
Desde esa posición comenzó a remontar, no sin ciertos problemas, hasta colocarse a rebufo de Simoncelli y el resto de integrantes del grupo de cabeza, que en el séptimo giro ya integraban sólo cuatro pilotos, el japonés Hiroshi Aoyama (KTM), autor del mejor tiempo de entrenamientos, Simoncelli, Bautista y Simón.
Por entonces, tanto el japonés Yuki Takahashi (Honda), que había ido delante, como Aleix Espargaró se quedaron descolgados, pero todavía iban a producirse una serie de acontecimientos que precipitarían el título del italiano.
No las tuvo todas consigo Simoncelli, pues en el undécimo giro un susto de su moto se lo hizo pasar muy mal, se repuso sin excesivos problemas y una vuelta después vio como la moto de Julián Simón, el único que le podía dejar fuera del podio y por tanto del título mundial, se iba camino de sus talleres con el motor de su KTM roto.
La carrera por el título estaba sentenciada y también el gran premio malayo, pues por entonces Bautista ya tenía una ventaja importante sobre el segundo clasificado, Aoyama, y Simoncelli marchaba cómodo en una tercera plaza que le daba el título mundial de forma matemática.
Aún así, el representante del motociclismo español quiso demostrar que él ha sido uno de los referentes a lo largo de la temporada y en el último giro se permitió la licencia de conseguir la vuelta rápida de carrera y un nuevo récord de la cilindrada, que hasta ahora era obra de otro español, Daniel Pedrosa (Honda), nada menos que desde 2004.
Con las posiciones de podio resueltas de antemano, la lucha se centró en las siguientes posiciones, pues por el cuarto lugar hubo idéntico número de pilotos luchando, pero a la postre fue el nipón Takahashi quien se hizo con ella, seguido por Aleix Espargaró, que frenó la ascensión de su compañero de equipo Alex Debón, y el italiano Roberto Locatelli (Gilera).
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