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24/10/2018

Marc Márquez, campeón del mundo en Japón

El de Honda gana la carrera en Motegi, tras la caída de Dovizioso, y logra su quinto título de MotoGP, séptimo en total

Lo ha vuelto a hacer. Marc Márquez sigue siendo campeón del mundo tras ganar el Gran Premio de Japón gracias, sobre todo, a la caída de Andrea Dovizioso cuando acometían la penúltima vuelta. Siete en total y cinco en MotoGP son los títulos que acumula el de Honda con apenas 25 años. El más precoz de la historia. Toda una leyenda viva del motociclismo. Desde que llegó a la categoría reina en 2013, sólo ha dejado escapar el título en 2015. Casi nada.

De quince pruebas disputadas, el catalán ha ganado ocho carreras. Una estadística incontestable que certifica la enorme superioridad de un genio sin límites. Pudo torcerse la temporada en Argentina, en la segunda cita del año, cuando estalló una nueva polémica con Rossi, pero Márquez reaccionó a lo grande ganando las dos siguientes carreras.
Lo ha vuelto a hacer. Marc Márquez sigue siendo campeón del mundo tras ganar el Gran Premio de Japón gracias, sobre todo, a la caída de Andrea Dovizioso cuando acometían la penúltima vuelta. Siete en total y cinco en MotoGP son los títulos que acumula el de Honda con apenas 25 años. El más precoz de la historia. Toda una leyenda viva del motociclismo. Desde que llegó a la categoría reina en 2013, sólo ha dejado escapar el título en 2015. Casi nada.

De quince pruebas disputadas, el catalán ha ganado ocho carreras. Una estadística incontestable que certifica la enorme superioridad de un genio sin límites. Pudo torcerse la temporada en Argentina, en la segunda cita del año, cuando estalló una nueva polémica con Rossi, pero Márquez reaccionó a lo grande ganando las dos siguientes carreras.


A partir de ese momento, el de Honda fue cosechando triunfos hasta encontrarse con la resistencia de las Ducati, que han sido las únicas en plantar cara al campeón. Pese a ello, Márquez, un animal competitivo, se alimentó de esa rivalidad para agigantarse, yendo al límite pese a tener más a perder que a ganar, con una buena renta al frente del Mundial. De nuevo su fórmula volvió a funcionar como un reloj: Talento y riesgo.
En Japón podía haber tirado de matemáticas, con 77 puntos de margen, pero el catalán hace mucho que no utiliza la calculadora, llena de polvo en algún cajón de su box. En territorio asiático la teoría no sonreía a Márquez, pero el de Cervera se encargó de desmentirlo con la práctica.

Pese a ser Motegi un circuito propiedad de Honda, las características del trazado favorecían más las virtudes de la Ducati. Y es que el de Cervera, corriendo en MotoGP, sólo había ganado una vez en tierras niponas, en 2016, cuando precisamente logró el título, aunque en aquella ocasión se vio favorecido por las caídas de las dos Yamaha. Una carambola de campeonato que en este caso sólo contó con la involuntaria ayuda de Dovi.
Dos años después, el catalán únicamente necesitó un error de Dovizioso, que, sin duda, ha sido su gran rival en las dos últimas temporadas. Volvieron a citarse ambos para las últimas vueltas como dos amigos que frecuentan los mismos lugares. “Dónde siempre a la hora de siempre”, debieron decirse mutuamente. Ninguno faltó a la cita, ambos puntuales para la afrenta. Le había ganado los dos últimos duelos particulares Márquez al italiano, en Tailandia y Aragón, y a la tercera, cuando se empezaban a afilar los cuchillos, el italiano se fue a la grava.

Con el apagado de los semáforos, a Márquez le bastaron apenas tres curvas para remontar hasta la rueda de su gran oponente. Iannone, Crutchlow y Miller fueron presa fácil del ilerdense. A la estela de la Desmosedici, el de Honda vivió tranquilo durante las primeras vueltas, minimizando así el consumo para la batalla final, pero propició también que le crecieran los enanos. Crutchlow se interpuso en su camino al título, relegándole momentáneamente a la tercera plaza, aunque el británico apenas le pudo contener un par de giros.
Una situación que seguía el guión de Dovizioso, rodando en cabeza, con un ritmo rápido pero no al límite, para gestionar su neumático blando delantero. Márquez, como la mayoría, montó el medio. El de Ducati y el de Honda formaron un trío junto a Crutchlow con Rossi quedándose, centésima a centésima, en un segundo grupo con las Suzuki, que finalmente le batieron.

Marcadas ya las cartas de todos, durante la primera parte de la carrera los pilotos de cabeza rodaron sobre raíles. Todos se sentían cómodos en su papel a la espera del desenlace. Fue pasado el ecuador de la prueba cuando Márquez decidió zarandear el árbol a ver si caían frutos. Se puso primero pero, sin dejar pasar ni un giro, en la curva once, Dovizioso recuperó la posición de privilegio con susto incluido del catalán. El de Cervera se fue por centímetros fuera del asfalto, llegando incluso a pisar la grava. Cuando se disipó la polvareda levantada, todo seguía igual.

Los escarceos entre el transalpino y el español, con Crutchlow incordiando lo justo, provocó que las Suzuki se acercaran, aunque Iannone ‘murió’ en la orilla. Cuando ya oía el motor del piloto británico, The maniac, a menos de un segundo, perdió la verticalidad. Rins se quedaba solo en la persecución y, sin opciones de más, se conformó con subir al podio junto a Crutchlow y el campeón.
Sonó el toque de corneta a falta de seis giros. Dovizioso sacó el as que tenía guardado en la manga, y que todos intuían debajo de su mono, para exprimir su Ducati, poniendo a prueba la ambición de Márquez. Evidentemente en esa materia el de Cervera es alumno cum laude. Comenzaron ambos a intercambiar vueltas rápidas, dejando colgado a Crutchlow. Por seguridad, empezaron entonces a sacar los desfibriladores de sus cajas en el circuito nipón aunque debieron guardarlos de inmediato.

Cuando restaban cuatro vueltas, Márquez adelantó a Dovizioso en la curva nueve. El líder quiso tirar para evitar el enfrentamiento. Sacarle una décima extra a la Honda le daba el premio gordo del título pero Dovizioso aguantó el envite con aparente facilidad, aunque la realidad, a la postre, lo desmintió. A dos vueltas para el final ambos pilotos rodaban en la misma décima, prácticamente pegados.
Parecía tenerlo todo controlado el transalpino pero perdió adherencia y catapultó a Márquez hacia la gloria. Quiso enseñar rueda Dovizioso al de Cervera en la curva diez, pero su goma delantera le jugó una mala pasada y sólo encontró su fatal destino. Alberto Puig se afanaba desde el muro para dar la buena nueva: “Dovi Out”. El catalán lo leía y movía la cabeza, realizando el único gesto de emoción que podía permitirse a 300 km/h. Bajó las revoluciones en la última vuelta el de Honda y se paseó hasta la bandera a cuadros, degustando el sabor del éxito, al que está tan acostumbrado el de Honda.

Como diría el de Cervera: “Nivel siete completado”. Igualado Mick Doohan en títulos en la categoría reina, Márquez ya tiene muy cerca a su ídolo Rossi, con nueve entorchados en total, y ya atisba a Giacomo Agostini en el horizonte, la cima más alta del motociclismo por conquistar, que el catalán, tarde o temprano, parece destinado a coronar.

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